Pocos libros mas de mi prefrencia que el de Julio Caro sobre el ir y venir de la familia vista desde dentro. Cuando arrecian las ofensas de la vida siempre pienso que el caseron de Iztea existe y que ellos fueron capaces de levantarlo.
Me faltaban por leer las memorias de Carmen, hermana de Pío y madre de Julio. Unos pequeños apuntes biográficos recomendados por Amparo Colvée que tienen un capítulo maravilloso sobre la muerte de su propia madre donde se relata la serie de ritos antropológicos del vasquismo rural en relación con el velatorio y el entierro. La sorpresa es que lo hace para explicar como sin ellos no hubiera podido soportar el dolor del momento. Es decir, arroja luz sobre el contenido, en vez de pavonearse subida al continente. Una vez mas el ejercicio de vivir hacia dentro sorteando la barbarie. Gentes de una vez estos baroja. Como mínimo debieran estar subvencionados.
Castilla profunda. En una primera comunión familiar, el párroco, como colofón a una actuación espeluznante, anunció que en la próxima ocasión la ceremobía ya sería bilingue. En inglés aclaró,ante la manifiesta sorpresa de buen número de feligreses. Luego, en la merienda, alguién apuntó que pronto llegaría el sorteo de un viaje a Lanzarote entre los asistentes. «Solo entre los que comulguen» precisó un tercero.
