silencio

La muerte de uno es, a veces, la derrota de otro. La muerte de mi hermano Miguel es , cada día que pasa más, mi propia derrota en el mundo.

De forma consciente Mojacar, la viña, » Elogio de las Estaciones «, la editorial y este cuaderno que nos mantenía en una suerte de contacto íntimo, no han siod sino trucos de prestidigitador para intentar cambiar el rumbo, la derrota. No ha podido ser . Hace unas semanas encontraron su cadaver en el río.

La vocación de las carpetas tienede a su cierre. No hay quién viva con heridas abiertas. Las cicatrices cosen los hechos. No se puede aguantar el destino a mar abierto.

Como cada años por Navidad leo el cuento de Capote y veo » El gran silencio «. Ahí están las claves para seguir viviendo. Fragilidad, dulzura, repetición y silencio.

Me van a permitir que me retire un poco para intentar empujar las pesadas masas de materia que impiden ver la luz que brilla del otro lado.

Un saludo.