Tiempos

Uno de los libros más impactantes sobre el tiempo histórico y sus trampas es el de Fernad Braudel ,» El mediterráneo y el mundo mediterráneo en al época de Felipe II » ( 1947 ). Ya por citar, les recomiendo también  » Cervantes y la Berbería» de dos profesores de Alcalá de Henares cuyos nombres ahora no recuerdo. A lo que vamos:
Braudel cuenta que la noticia de la victoria de Lepanto tardó en llegar a El Escorial 17 días. En tiempo de Trajano, dice el autor, se hubiera tardado la mitad. Ya ven que cosas.
He tenido la oportunidad de girar visita a una villa romana » La Olmeda » acompañado de uno de los primeros excavadores que trabajó en ella , mi amigo y compañero José Luis León. Una mañana realmente emocionante allí de pie frente a los mosaicos y lo que queda, tan cercanos a sus moradores que parecía como si en cualquier momento iban a salir de allí para charlar un rato.Era una sensación de intimidad tan difícil de trasladar que tengo que recurrir a su propia experiencia para sentirme mínimamente seguro. El pasado, ! vaya lugar más equívoco !.
Que decir del futuro. Andan ahora estos sinverguenzas, que tienen el valor de llamarse políticos, argumentando cada vez que los pillan con la mano en el cajón que hay que hablar del futuro, que no podemos estar volviendo una y otra vez a tiempos ya superados. ! Cuantas mentiras se argumentan con la penosa invocación del futuro.
Michel Foucault, el pensador francés que reflexionó toda su vida basicamente sobre los poderes del poder, decía con frecuencia que el gran poder es el de definir la realidad, acotarla, sacar de ella lo que no interesa y, a fuerza de silencio, meter con calzador cualquier mentira. En los microcosmos del poder, en las familias fundamentalmente , pero también en las escuelas , en las cárceles o en los hospitales , la realidad se fija al antojo del horario y la repetición, y ni siquiera el día y las noche ( la enfermedad enseña mucho al respecto ) la línea divisoria de la luz tiene sentido alguno. El poder , en fin , fija los límites, las fronteras del tiempo.
Nos queda el presente aunque también luchan por manipularlo. Carpe Diem , dicen y se quedan tan anchos.
El presente es el tiempo moral por excelencia. Ni las ataduras del pasado, ni las promesas del porvenir , hacen mella caundo se tarta de decidir algo en el momento, en el tiempo de la acción. «En el principio fue la acción», nos enseñó Ghoete.
Es ahí donde se nos espera. En estos tiempos burdos y emputecidos hemos sido llamados para derrumbar un orden que ya no ordena nada. Debemos darnos cuenta del esfuerzo satánico que hacen para mantenernos ordenados y gritar desde lo íntimo : ! El futuro es esto !.

2 comentarios

  1. El pasado en política es como el retrovisor del coche en la conducción: no puedes tener la vista fija en él, porque si no te la pegas, pero hay que tenerlo bien presente y mirarlo en cada maniobra porque si no también te la pegas.

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