monjitas

Un abuelo orgulloso me cuenta la anécdota de su nieto que transita por los delicados territorios del nacimiento del lenguaje. Verán :
la niña va por la calle con su abuelo cuando avistan dos monjitas camino de sus cosas. Ellas van tan ricamente ajaezadas, con sus manteos y sus tocas, su caminar de pajarito, siempre un poco acelerado, su ir y venir de abejas trabajando fuera de casa, en un ajetreo sin objeto aparente. El niño las mira estupefacto y de pronto se vuelve y dice a su abuelo:
— ¿ Comen ?
¿ a que se refería la criatura ¿ Pudiera ser a su aspecto extraño que le producía miedo o pavor como si de un ogro de cuento se tratase ?. Me extraña . Hace mucho que a los niños no se les asusta con nada y los cuentos de que disfrutan están demasiado medidos como para esconder aspectos incorrectos ni vejatorios para su delicado crecimiento. hay arreglos incluso para caperucita roja como en los viejos tiempos.
Creo yo que su pregunta tenía más que ver con la sorpresa , con su falta de capacidad para catalogar esos tipos de seres vivientes que tan magnificamente logró retratar Fellini en su película sobre los recuerdos. El nilo seguramente necesitaba información de cualquier tipo para catalogar en su universo naciente a semejantes seres , a camino entre lo humana y vaya usted a saber.
He conocido varias monjitas a lo largo de mi vida. He tenido incluso amistad con un par de ellas y nunca me he sentido extraño en su presencia. Para bien o para mal me parece haber comprendido su forma de estar en el mundo y consecuentemente les he concedido mi respeto , aún sabiendo y sufriendo sus defectos tan comunes , por otra parte. Aú y con eso , entiendo al niño, entiendo su perplejidad ante unas figuras de museo soltadas en medio de la calle.
Dentro de poco pasará con los políticos. Esa es mi opinión. Así comienzan a dibujarlos ya los publicistas que son los más listos. Dentro de nada la vida les habrá barrido de nuestro entorno y como mucho quedarán los profesionales. Ese será el momento más peligroso. El momento en que creyéndonos que ya no están vuelvan a aparecer con su coches , sus banderas y sus promesas a pedirnos el voto. El momento será peligroso porque ellos representan un pleigro. Las monjitas son inofensivas, aunque coman, son inofensivas. Eso parece incuestionable. 

2 comentarios

  1. Pedazo de entrada. Las monjitas desde luego son -y más hoy en día- personajes inclasificables. Las conozco muy bien y valoro sus virtudes a la vez que sufro, con benevolencia, sus "defectos tan comunes". Para mí lo mejor de ellas es su abnegación y su bondad, y lo peor, sin duda, esa hiperactividad invasiva, ese mangonearlo todo, meterse en todo y organizar a todo el mundo a su alrededor. En los colegios de monjas y en los hospitales que dependen de ellas, profesores y médicos saben de lo que hablamos. Aunque, eso sí, sería injusto generalizar con ellas, pues depende mucho de las órdenes y no tiene nada que ver una monja de clausura con una dedicada a la enseñanza en un colegio concertado.

  2. Añado, "Ni las que atendemos casas con enfermos de SIDA", "menores en situaciones de riesgo y/o abandono", "comedores y alojamientos para indigentes", "personas mayores sin recursos económicos"…..y un largo etcétera. Pero, es verdad, en todas nosotras hay abnegación,mucho amor y bondad.

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