tercera

Cormac McCarthy pertenece a la clase de autores empeñados en dar la luz justo cuando nos estamos volviendo a quedar dormidos. Aligerado por vientos helados que nos resultan familiares va delimitando las orfandades que creímaos ya ocultas bajo las horas y los días. Dice :

» La hostilidad del mundo le resultaba tan fría como debe de serlo para todo aquel que ya no tiene para combatir otra cosa que así mismo»

Y mas adelante:

» El anciano se levantó con esfuerzo de la mecedora y se puso la Biblia bajo el brazo. Hasta levantarse de la sila cuesta trabajo. Parece increible, ¿ verdad ?».

La vejez es básicamente sorpresa, alteración profunda que supone saber que eso también te ha pasado a tí. Que el pacto infantil que crías tener se ha desinflado como un globo y que la muerte es ya algo mas que un viejo fantasma con el que teníamos algunas cuentas pendientes. En la vejez la gran cuestión es como volver a interesararse por el presente.

Para el editor lo sorprendente esta en las pocas novelas sobre la vejez que recibe. Alguna que otra de la tercera edad, donde los protagonistas se sienten jóvenes y no saben si matan o espantan, o algunos tristes retornos al pasado para cuadrar cuentan que nunca cuadran.
Los secretos de la vejez se los lleva la época para venderlos en Africa como si fueran medicamentos caducados. Los escritores cuando llegan a la vejez cierran la tienda y se quedan tan cojonudos. Quizás sea una demostración más de lo pendientes que andan con el éxito.
El viernes presentamos un libro que está en su edad y eso resulta una garantía de funcionamiento. Un diario campero de un inglés pescador que nos ha leído bajo la claridad de los amaneceres en los río emboscado, quieto, viendo pasar el agua de las estaciones con su colores.

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