periodistas

K. Kraus escribió un texto sobre el tema, en la Viena de Freud, que tituló «Contra los periodistas «, y se quedó tan ancho. Venía a decir que los periodistas eran gente capaz de referirse a la muerte de Cristo como » los sucesos del Golgota»y no eran de fiar. Con sus más y sus menos parece un buen argumento y ahora que no les dejan fumar en el lugar de trabajo, más. Cuando aparece uno que se lee el libro, es capaz de entenderlo, nombrarlo y meterlo en las líneas que le diga su jefe de sección, pues da gloria verlo y da uno en acordarse de lo bien que se pueden hacer las cosas sin dar la vara a nadie.
Este que les digo se llama Julio Tovar trabaja en » El Mundo» y ha hecho realmente una cosa estupenda sobre el libro de Carlos Romero » Pandemonium».

La presentación fue otro éxito rotundo de público la sala totalmente llena, un montón de firma y un vino muy rico que me habían traido de Extremadura para enfrentarlo al recuerdo del vino de pitarra tan duro como la historia de la novela. Me alegro mucho de haber presentado este libro que luego celebramos en una urbanización con carne argentina y tertulia futbolera sobre Boca y la trayectoria del pequeño Ardiles, uno de esos jugadores que siempre tendra sitio en mi disco duro.

Al día siguiente estuve en Santander a la comunión del año y fue testigo de una noche tan serena en el Sardinero que por un momento se suspendió el viento y el tiempo en mi presencia. Deje la habitación del Rhin abierta durante la noche y dormí con los ronquidos del mar despertándome cada poco para ver el espéctaculo.

Me dió la tentación de pensar que esto de publicar libros es un ruido innecesario, pero en esta ocasión no era verdad, con lo cual mejoró todo.

La noche, entre las nubes, tenía un azul lento, como si de una verónica se tratase.

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