Josep Pla

Las Horas de J. Plá es mi libro de cabecera desde hace muchos años. Cuenta con especial delicadeza el paso del tiempo en su tierra natal creo que en 1954 o así, no vamos a entrar en rigurosidades. Es el Plá de los vientos, del viento de garbí, de las butifarras y la vida del payés. Siempre he tenido la tentación de pasar unos días en el corazón de ese mundo – el bajo Ampurdán- así que vengo de hacerlo porqué se está haciendo demasiado tarde para tener cosas pendientes. Bién, muy bien, que quieren que les diga. Amabilidad, orden, veracidad; lo mejor de Cataluña. Un mar maravilloso desde el faro de San Sebastían en Parafrugell, una tierra adentro generosa y cuidada, unos pinares de ensueño bordeando las calas. No me extraña que sea un país sin miedo. Profundamente romano , en suma.
En la casa museo del escritor una señorita bien enterada goza enseñándonos lo que tienen. El dietario original de » El Cuaderno Gris «, las notas , las puetas en escena, los paquetes de Ideales ,el porrón del guisqui, las fotos que organizan una vida tan complicada y difícil como la de aquel cosmopolita refugiado en la masia de la familia. Hay un documento estremecedor colgado en una vitrina. Las cuentas entre el autor y el editor. Que magnífica lección de trato con el dinero; todo tan limpio, tan clarito, tan lejos de las del gran capitán que son con las que nos manejamos tantas veces los nietos de los hidalgos. Una lección más antes de comernos un pollo con sepia en un atildado restaurante donde apenas se oye el vuelo de una mosca.
Pero lo mejor estaba en una leyenda a pie de suelo ilustrativa de los materiales del fumar y beber a los que me refería antes. Una frase larga en la que da cuenta del porqué de ese fumar tan constante, tan incombustible al paso de los tiempos.
» Yo fumo para buscar adjetivos «, dice Plá a modo de resumen.
Estas cercanías a los escritores de verdad llaman directamente en las aldabas del alma. Cuando se roza uno con los otros se pasa el tiempo pensando en cuando se irán . De cuando nos dejarán en paz con su camión de burdas exigencias.
Plá entre hablar del garbí, fumar unos cigarrillos, comer de temporada y estarse quieto, fue pasando el rato que es tanto como pasar la vida honradamente.

Comentarios

  1. La grandeza de Pla estriba en la percepción del paisaje desde su sentir más profundo.Capta los detalles con astucia y hace que el lector pueda valorarlos.
    Por otro lado, aunque por su manera de pensar está al "margen" de lo pueril, necesita estar ahí en la oportunidad que le brinda "la hora y el momento" para sacar lo mejor de ello y disfrutar desde la ironía.

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