Dos de mayo

El otro día tuve una experiencia física de la muerte de la política. La muerte de una política que habíamos recuperado en los setenta y a la que la ciudadanía parece haber dado la espalda definitivamente. Muere la política pero no mueren los políticos, pensé con una amargura íntima, intrasmisible.
Verán : estaba presentando el último libro de la casa en una asociación de vecinos , en un aula pequeña , con no  más de diez o quince personas. El discurso era revindicativo, hosco, aburrido, huraño. Al fondo un concejal de izquierda unida mandaba mensajes por el móvil mientras esperaba el turno de vomitar lo suyo. En las otras salas de la casa se oía zarzuela, sevillanas, la gente pintaba o hacía bolillos.Fuera, la plaza era un hervidero de gentes, de niños jugando al balón. Se oía la algarabía como una evidencia en medio del desierto.
Algunas gentes ( bastantes en algunos sitios ) parecen haber encontrado el camino en un progresivo alejamiento del dinero y de lo que este representa. El alejamiento de la cultura del dinero, forzoso, voluntario a las dos cosas a la vez, parece que tiene que ver con las dotaciones de espacios verdes, la labor de un asociacionismo histórico que les ayuda a entender estos espacios como suyos, la osmosis con la población emigrante llegada desde paises en los que el dinero no ocupa lugares de realidad cotidiana y la aparición de colectivos que parecen evlucionar en la línea de las sociedades intemedias de las que hablara Fukuyama hace algunos años. Estos factores me llegan a bote pronto. Pongan ustedes los suyos.
¿ Y los políticos ? Los políticos se mantiene en sus puestos. No han aflojado ni un milímtero. Coches oficialews, tarjetas de crédito, dentistas, restaurantes, agencias de viajes y tiendas de glamour son testigos. En su extraño suicidio nos van a llevar hasta un sitio del que todos hemos oído hablar alguna vez y que que creiamos lejano: el dos de mayo. En su locura ni ven ni oyen lo que en la palza comienza a ser un clamor: la alegría de la gente que está reencontrando su camino.

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