Ceseden

Exito rotundo de la presentación de » Envios » en el Centro de Estudios Superiores de la Defensa Nacional. Con dos cojones. Allí que nos fuimos con las dos cajas de libros y la ilusión del maletilla para decir en el corazón de la inteligencia militar que su comandanate Juan Bustamante había escrito un texto precioso y que se dejaran de anuncios cutres por la tele porque tenían gente de verdad, auténticos.

Pues lo que pasa siempre en estos sitios. El lugar era muy hermoso, sus gentes hospitalarias y encantadoras, los compañeros del autor estuvieron a la altura, vimos un montón de personajes y tomamos un par de vinos estupendos llenos de camaraderia y buen talante. Cada uno dijo lo que quiso y para casa mas contentos que unas pascuas. Da gusto cuando se salta de nivel y se acaba este tufillo rancio e inutil de lo autonómico. A mayores lo vendimos todo. Todo lo que llevábamos. Bueno lo vendió todo una criatura de 13 años, hija de un compañero del autor, una ratina que mantuvo a raya a comandantes, tenientes coroneles y coroneles. Daba el cambio con la seguridad de la infancia y sonreía como la mujer que estaba a punto de llegar. Solo por ver la actuación haría el viaje una vez a la semana. Olía a Madrid y a Africa, a gracejo y facilidad. Olía a mi barrrio, que es en definitiva lo que siento en cuanto piso los bulevares.

Bustamante contó una anécdota sabrosa. Cuando estaba terminando de escribir comenzó a preguntar a los amigos que título le vendría bien al libro. Creo que uno de ellos, una amistad de esas del colegio, le dijo: » no solo matan». Pues eso.

De la feria del libro, ni hablar. A estas alturas uno tiene el derecho a tratarse unicamente con las virtudes de sus amigos.

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