acuerdo de voluntades

La afición de los neófitos en derecho con respecto a la ley es solo comparable a la de los ex- alcohólicos por las fantas. A la menor, en las comunidades de vecinos , en las reuniones de profesores de instituto, en los cuarteles o en la propia administración aparece alguno que dice que tal cosa no es legal o que tal otra es legal, y asunto terminado. Da igual que su apoyo normativo sea una reglamento de régimen interno para la pista de tenis, que una orden autonómica, que el artículo 14 constitucional. Si lo dice o no lo dice la ley, basta y asunto concluido.

Los profesionales del derecho, los que tratan habitualmente con las normas, saben que estas se respetan básicamente porque hay una voluntad de respetarlas y que una de las teorías mas iluminadoras sobre el derecho es este como pacto entre caballeros. El acuerdo en que debemos respetar lo que hemos decidido entre todos, y aún más, el apoyo necesario para que la norma se consolide en un ejercicio de buena voluntad que evite el fraude. ¿ Que se puede hacer con un hijo que no respeta las normas de la casa y llega después de amanecer los sábados¿ ¿ Que se puede hacer con el funcionario qiue se niega a cumplir una orden o un horario? ¿ Que podemos hacer contra la voluntad del maltratador que consigue su primer fin de semana penitenciario?. Poco o muy poco, todos los sabemos.

La emoción que produce el ciudadano de a pie respetando el semáforo, dando otra vuelta para no aparcar en la esquina que tanto molesta al propietario, el que hace cola para pagar un impuesto no domiciliado, o el que admite la derrota al rectorado por un número de votos tan ínfimo que nos llevaría sin pensarlo hasta el recurso, mantienen vivo el pacto entre caballeros, uno de los lugares mas hermosos del mundo occidental.

Yo por eso hago siempre contratos de edición. Es elegante y nuestro. Frente a la barbarie, acuerdo entre caballeros. Hay que revindicar eso.

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