sentencia

Hemos terminado de traducir la sentencia del juez inglés de la  hablé hace unas semanas. Se trata del fallo que faculta la alimentación forzosa en una caso de anorexia límite como muy pocas posibilidades de éxito. E. una brillante estudiante de medicina , víctima de abusos sexuales en su infancia, alcohólica y dependiente de la morfina quiere terminar, irse, dejar el sufrimiento y ver si queda un chacho de futuro para ella al otro lado.
» Situo la vida de E en otra escala , arranca el Juez en sus conclusiones. Solo vivimos una vez. Nacemos solo una vez y solo morimos en una ocasión y la diferencia entre la vida y la muerte es la mayor que conozco. E es una persona especial , cuya vida es valiosa ; ella no le ve así en estos momentos, pero puede que si lo haga en el futuro».
Resulta un documento estremecedor, sereno, exhaustivo, profundo, único. Se ve que hay un servidor de los público por detrás cumpliendo con una tarea que le ha sido encomendada.
En la tarde del domingo un amigo me trae a su hijo  en la primera salida de hospital tras un largo internamiento. Tiene 17 años y un brote psiocótico relacionado con el consumo de cannabis. El chico dice que se acuerda de una vez que estuvo en casa hablando de sus estudios. La escena es desagarradora. La criatura no hace pie todavía en la realidad y balbucea explicaciones, intentos de volver del otro lado del espejo.
Recuerdo las palabras del juez inglés y le hablo de su singularidad, del país del futuro. De nuestros recurdos comunes, de una partido de fútbol que jugamos una vez a la salida de su colegio, de unos trocitos de merzula rebozada que le gustaron mucho en un pequeño restaurante con encanto. Sonrie. Hay algo limpio ya en su sonrisa.
! Dios santo ! tienen que acertar con la medicación. Tiene que volver . Hay que traerlo. Solo vivimos , una vez……
Dios bendiga a los funcionarios públicos.

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