Pilar

Vuelvo al blogg porqué había dado mi palabra. La palabra es el hecho constitutivo, la diferencia esencial con la animalidad. La palabra proviene del lugar oculto donde anidan las decisiones. De ahí que resulte tan esencial el silencio. Las palabras nacidas del silencio son las que iluminan. Las otras, el parloteo inítil, el coro de los grillos, ofenden siempre al lenguaje. En esas estamos.

Vuelvo a las palabras en abril que era un mes que a Plá le gustaba mucho. Mes frágil, de mañanas y días no usados, chaparrones, campos de amapolas, rocio. Mes de Sevilla y de toreros. Horas de luz para gente cabal. Lunas de abril que aprecen para ser vistas por los profesionales del instante, el revés del turismo, gentes icompatibles con los amateurs que comen actualidad y cagan opiniones. Abril de amigos de lo fugaz y del tronio. Mes para ir del brazo afrontando la finitud y el paso del tiempo con un requiebro.

Una amiga de muchos años, muy querida y muy suya, me dice qu tengo que volver al blogg porque cuando lo lee de vez en cuando es como si se contrara conmigo por la calle. Fuera del mundo , tantas veces baldio, de los literatos me lo dice como si tal cosa y no se da cuenta que acaba de dar en el corazón de los asuntos. Los toreros de abril no enseñan que de los revolcones se sale con coraje para irse al toro y luego con gracia para andarle por delante del morro. Nos eseñan que hay que ponerse otra vez allí donde pasa la historia. Que el hombre tiene que estar allí donde se le espera.

Esa es la vocación que debe permanecer intacta. El mandato ético por excelencia: ser otro para los otros.

Pues aquí estamos. En abril. Como Dios manda.

3 comentarios

  1. Ni se cómo, después de mil años me encuentro con este tu blog, y -como a la otra Pilar- me ha pasado que es como cuando nos encontrábamos por la calle , entonces que no existian ni los blogs. . . , sin embargo ha pasado tanto . . . .o quizá no?……creo que me he puesto melancólica ?

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