la bondad

La bondad, como la muerte, tienen la cualidad de iluminar la escena y decirnos, por unas horas, como anda nuestra vida, que es de nosotros en medio de esta bella catastrofe. En presencia de un hombre bueno, el ritmo recupera un son especial, nuestro, cercano a la manera de decir que tiene el mundo y que tan pocas veces oimos. Muchas tardes nos preguntamos que hubiera sido de un escritor mejorando su persona. Que hubiera podido escribir ese hombre si hubiera sido un hombre bueno. La bondad es un secreto al que nadie presta demasiada atención, seguramente porque al no entenderlo, pretenden que no existe.

El comandante Bustamante presentó el otro día su libro con éxito. Un éxito rotundo, especial, cargado de datos objetivos y de sentimientos intuidos. Es un hermoso libro de esos que uno sabe ligados a la idea de la editorial, cargado de coincidencias y de personas. Durante todo el acto tuve la impresión de que la clave estaba en la bondad del protagonista, en una forma de estar en el mundo que hacia sentir importante y cercano a cuantos se rozaban con el siquiera por un momento.

La bondad es expansiva. Habrá escritores no estaran de acuerdo, pero este libro va a venderse, va agotar la edición en un par de meses , basicamente porque su autor es un un hombre bueno, alguien que habla con la vida utilizando el mismo lenguaje. Sus envios desde Eritrea, son un soplo de aire fresco sobre la gran vergüenza africana. Ha sido para mí una satisfación profunda y seria haberlo publicado. Dejo constancia.

Pd.- Me he quedado sin batería en el móvil hace un rato y no puedo mandar un aliento a dos personas buenas ( las más buenas ) que he conocido. Una se va y otra sigue anclada entre las hoces. De la bondad siempre cabe decir lo mismo: nadie podrá ocupar vuestro sitio. Solo los grandes se ganan el derecho a un lugar en nuestros corazones.

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