hielo

Primera helada. Al salir de casa, muy pronto, la sorpresa de la primera helada. Seca, contundente. Como que no hubiera pasado nada.
En aquel tiempo mi padre, con las primeras heladas , subía a la buhardilla y echaba un ojo a la caja del nacimiento por comprobar que todo estaba en su sitio: los pastores, el misterio, el tío de las gachas. El único que supervivió cuando nos alcanzó el tiempo. Comprobaba las luces de colores y apuntaba mentalmente el estado del papel azul del cielo y las estrellas.

–Habrá que comprar unos patos. Este año haremos lago, decía, por ejemplo.

Y nosotros ya no vivíamos para otra cosa que no fuera buscar lugares para coger el musgo, dar vueltas por los tenderetes de la palza donde vendían las figurillas y observar los movimientos de aquel hombre tal poderoso que era capaz de crear un mundo.

Con un personaje así, la tía Molly, y la fuerza concentrada del paisaje, Truman Capote contruyó el cuento mas bonito que jamás haya leído: «un recuerdo de navidad», creo que es su título. Con estos elementos el editor espera que lleguen las novelas y los originales de la gente. Por contra, de vez en cuando desembarcan textos cargados de muertos, sexo de bisexuales y grandes historias que se alargan por el tiempo tras el vellocino de oro.

Se ve que para ellos no hiela.

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