culta

Acabo de recibir una hermosa novela sobre la amistad, el arte, la muerte y eso. Me la he leído gustoso el fin de semana y he llamado emocionado al autor, un viejo amigo de la infancia, para decirle que encantado, que la vamos a publicar y que estoy seguro que vamos a disfrutar de verdad de la buena. La novela es muchas cosas, pero sobre todo es una novela culta. Un disquisición elegante y profunda sobre la muerte, con Roma como telón de fondo y los edificios como personajes asombrados de la lucha del hombre por su dignidad y trascendencia. El autor, fuera de los circuitos de la escritura profesional, ha puesto su sabiduria al servicio de la historia y listo. Sin aspavientos ha construido una novela valiente que le honra. Vamos a por ella. Que bonirto es este oficio a veces.
Pero lo que quiero resaltar aquí es su occidentalidad. Su profundo arraigo en la cultura occidental, en el corazón de nuestras cosas. Hartos ya de musica latiamericana, de salsa, de libros de autoayuda, de de variaciones sexuales, de flujos migratorios y de territorios interculturales, somo un grupo de gente madura locos por conservar lo que hemos heredado. Una forma de pensar y de estar en el mundo. Una manera de ponernos la vida por montera para lidiar el toro de la muerte.
Bebemos guisiqui de Malta, leemos a Cervantes, nos gusta Wagner, estamos orgullos del estado de derecho y trabajamos desde hace mas de 30 años, sin dejar de pensar que lo mas elegante es ser amables y normales.
Nosotros somos quién somos, basta de historia y de cuentos. Lo dijo el poeta.

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