animales

Trabajo desde hace meses en un libro que pretende presentar la ciudad como un arma frente a la crisis. Se trata de una entrevista en profundidad con un político de altura alejado ya de los navajazos de la primera línea. En un momento de la conversación última me dijo :
«Los políticos necesitan de la piedad, de la ternura y de la compasición para poder leer en la realidad de este momento.»
Piedad , compasión, ternura para captar el sufimiento de las víctimas, que , como siempre, apenas conocían a sus verdugos. Víctimas de una situación esquizofrénica y por tanto desgarradora de los tejidos más íntimos del ser. El problema está  en que la piedad, la compasión y la ternura hace tiempo que ni siquiera figuran en el catálogo de nuestros valores al uso. Casi, diría yo, no interesan ni como conceptos de antícuario.
Por alguna razón que se me escapa cuando pienso en la piedad, en la compasión o en la ternura pienso inmeditamente en los animales que me son más cercanos. Son ellos, instalados en su humilde certeza biológica, tan carentes de dudas y , por tanto, de culpa, los que logran provocar en mí esos sentimientos que se están volviendo, por momentos,  necesarios para nuestra mera supervivencia. Me resulta muy difícil imaginar una idiotez mayor que la que ha dicho el papa sobre el buey, la mula y los otros animales del nacimiento navideño. Un señor tan propio con la teoria del estado y el pensamiento fuerte mira por cuanto parece carecer de sensibilidad para el análisis. Ya se ha dicho: fue morir Jesucristo y aparecer la Iglesia.
Rilke en sus » Cartas a un joven poeta » , citadas aquí insistía hace poco, a su discípulo que en tiempos de dolor y desesperanza girara la vista hacia las cosas . Hacía el universos secreto en el que viven las cosas. Yo diría los mismso sobre los animales.
Nunca he terminado de fiarme de los que dice sentir miedo de los perros, por ejemplo. Salvo excepciones terminan por ser gente que tiene miedo  todo. ! Dios nos libre de ellos !. Hacen más daño que un viento huracanado.
Mi amiga Amparo Colvée ha decidido llenar de animales su nacimiento de este año. Me lo dice en un delicioso correo que desde aquí le pido que comparta con ustedes. Yo me apunto.

2 comentarios

  1. Pero qué perra le ha dado con el buey y la mula. El libro del Papa ha sido totalmente sacado de contexto y además es cierto que el buey y la mula no forman parte de los Evangelios oficiales, sino que son unos iconos culturales que ni ponen ni quitan a la fe ni al Magisterio de la Iglesia.

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