cortesia

La cortesía como encuentro ceremonioso entre personas presupone reconocimiento de otro, un cuidado especial para no disturbiar su orden y concierto. La cortesía es el augurio de algo importante que está por venir. Presupone la vestidura y la investidura para recibir al otro. Dota de importancia su presencia y nos prepara a nosotros mismos para su recibimiento. La cortesía llama a la importancia de la forma, frente al oscurantismo del fondo. Llama la atención sobre la profunda mentira del que cree que desabrochándose los zapatos ha quedado liberado. Nada mas difícil de sostener que el viejo aforismo sobre la cuestión: lo cortés no quita lo valiente. Sobre todo porqué , en el mundo en que vivimos, realmente lo valiente es ser cortés. Incluso empezando por uno mismo.
Esta semana comenzamos la andadura de un libro sobre Clauido Rodríguez, el poeta zamorano. Papel y diseño de Segundo Santos el artesano de Cuenca y selección e introducción de Juan Manuel Rodríguez Toval. Ciento cincuenta ejemplares. Como en cada ocasión serán muchos los asuntos a desbrozar, algunas incomprensiones, bastantes satisfacciones y bien de horas de trabajo. No hay otro territorio donde faenar con seguridad mas allá de la cortesía. Así ha sido otras veces y todos tan contentos. Crucen los dedos. Comienza el espectáculo.

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